Niña muerta
Nada más que ponerse de rodillas
rendirle pleitesía a la impotencia
ya no entrará la médula del sol
por sus ojos para recalentar los huesos
Se oyó el llanto resquebrajado de
un ángel que cayó en la noche
y la incerteza,
y la lluvia resbalando
por un haz de luz
bajo los faroles,
el lento suicidio de las flores
en mitad del otoño
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