Urge en mi dolor
la última puerta
Se extienden mis
llagas
como si de mí
pudieran perderse
No hay origen para
los hijos del viento
Qué sabe la raíz
amarga
de las dulces
condenas
que como palabras
del aire suenan
Llega el día y
cicatriza
mi pobre desnudez
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