Las nubes morirán de
azul imposible, de cielo cada vez más lejano. Desconcertada la luz atravesará el
universo como cada eternidad y los planetas redondos se mirarán sus
desconocidas caras para virar hacia la nada su oleaje de amor. En la tierra la
planta de los pies de los hombre
encontrarán de Geo, su corazón de magma. Solo los pájaros de fuego conservarán
el eufemismo de abrevar aún un momento el zumo gris del infierno que huye.
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