Mi proceso de construcción es un
sueño fragmentado, un rompecabezas sin lógica. Una oprimida estructura que se rebela siempre entre cerrojos o en la lira azul de la lluvia. Un mar entre
dos fuegos: el deseo irrestricto de decir y la prudencia incondicional que atesora las horas como lentas bestias expulsadas del reloj.
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