martes, 16 de abril de 2013



Mi proceso de construcción es un sueño fragmentado, un rompecabezas sin lógica. Una oprimida estructura  que se rebela siempre  entre cerrojos  o en la lira azul de la lluvia. Un mar entre dos fuegos: el deseo  irrestricto  de decir  y la prudencia  incondicional  que atesora las horas  como lentas bestias expulsadas del reloj. 


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