“Toda escritura nace de una herida que nunca cicatriza, porque su abertura es la posibilidad de la escritura”
Eduardo Milán
domingo, 18 de agosto de 2013
Dejaré que la lluvia hable por mí. La verdad es un sueño multiplicado y
esquizo. Me aferro a la última palabra que pronunciamos. El dolor es un niño
adormecido.
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