Son
esas flores que escriben con oro el otoño, ellas no entienden de la
incertidumbre ni del barro póstumo. Es mi necesario sacramento alegrarme en mis
oscuras letras, vicio de vivir
desvinculada Escribir es respirar trazos ciegos entre rejas, renglones son
prisiones, aun si mi espíritu hace
esquina, en un cielo con estrellas
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